Resiliencia

7 factores de protección y ejercicios prácticos

«La resiliencia es el sistema inmunitario de la psique», afirma nuestro experto Holger Ohmann. Una frase que no pasa desapercibida y que nos recuerda lo importante que es ser resistente, no solo física sino también mentalmente.

Porque la vida no deja de plantearnos retos: estrés en el trabajo, problemas personales, incertidumbres sociales. Pero hay una manera de afrontar mejor todo esto, y esta empieza en cada individuo.

[Translate to Español:] Bild Holzmensch mit Schutzhelm und Regenschirm

 

La resiliencia es la capacidad de superar las crisis, de no dejarse abatir por los contratiempos y salir fortalecido de las situaciones difíciles. En la entrevista (ver la entrada del blog: Resiliencia, respeto, resistencia), Holger Ohmann subraya claramente que no se trata de un talento fijo que se tiene o no, sino de un proceso que podemos moldear resolutivamente. Y lo mejor es que, solo con pequeños pasos en el camino, pueden alcanzarse grandes cosas.

No se trata de entrenar todos los días ni de rendir a la perfección en todo momento. Basta con tomarse conscientemente tiempo para uno mismo de vez en cuando. Quizás una vez a la semana, quizás una vez al mes. Es importante detenerse un momento y preguntarse: ¿Cómo me siento ahora mismo? ¿Qué necesito? Así logramos construir un importante escudo protector personal frente a los numerosos retos de la vida. Los siguientes factores de protección de la resiliencia sirven de guía estratégica.

Encontrará la entrevista completa a Holger Ohmann aquí:

Ir a la entrevista

Los 7 factores de protección de la resiliencia: su guía personal

Mentalidad inquebrantable: la aceptación como clave de la fortaleza

A veces la situación es la que es. Y aceptarlo puede ser increíblemente liberador. Si no puede cambiar una situación, su fuerza reside en cambiar su forma de afrontarla.

Ejercicio:
Cierre los ojos e imagínese que mira al cielo azul. Sus pensamientos son como nubes: deje que se desplacen. Así creará espacio para la claridad y la serenidad.


Optimismo: dirigir la mirada hacia lo bueno​​​​​​​

Tener optimismo no significa endulzarlo todo. Significa ver conscientemente lo positivo, incluso en los momentos difíciles. La gratitud, la atención y una visión de futuro ayudan a desarrollar una actitud interior más estable.

Ejercicio:
Lleve un diario de gratitud. Escriba cada día tres cosas que le hayan hecho sonreír. Así entrenará su percepción de lo bueno en la vida cotidiana.


Gestión de riesgos: evaluarse de forma realista​​​​​​​

¿Qué puedo conseguir realmente? ¿Cuáles son mis límites? Estas preguntas le ayudarán a evitar exigencias excesivas. Al mismo tiempo, se trata de aceptarse a uno mismo con todos sus defectos, con cariño y honestidad.

Ejercicio: 
Haga una lista de recursos personalizada. Escriba qué se le da bien, de qué está orgulloso y qué le ha ayudado en el pasado. Añada también lo que le cuesta, no para la autocrítica, sino para autoevaluarse honestamente. Así tendrá una imagen realista de sus posibilidades.


Regulación del estrés: liberar conscientemente la presión​​​​​​​

El estrés forma parte de la vida. Pero puede aprender a regularlo. Averigüe qué le hace bien: deporte, ejercicios respiratorios, un paseo por el bosque o simplemente un momento de paz y tranquilidad. Pregúntese: ¿Qué me ha hecho sonreír hoy? ¿Qué me relaja?

Ejercicio: 
Pruebe la técnica de respiración 4-7-8: inspire durante 4 segundos, aguante la respiración durante 7 segundos y espire durante 8 segundos. Repítalo 4 veces. Este sencillo ejercicio puede ayudar a calmar el sistema nervioso y reducir el estrés.


Autoeficacia: del pensamiento a la acción​​​​​​​

Usted no es un juguete de las circunstancias. Usted puede influir, aunque parezca poco. Pregúntese: ¿Qué puedo hacer para mejorar mi situación? Tal vez haya modelos en su entorno que le animen.

Ejercicio: 
Escriba una lista de tres pequeñas cosas que pueda hacer hoy para sentirse mejor o mejorar su situación. Puede ser hacer una llamada telefónica, dar un paseo, tener una conversación esclarecedora o poner orden en un rincón de casa. Los pequeños pasos cuentan y refuerzan su sensación de autoeficacia.


Apoyo social: aceptar ayuda es fortaleza​​​​​​​

Nadie tiene por qué hacerlo todo solo. Reconocer cuándo se necesita apoyo denota fortaleza. Redes de contactos, amistades, ayuda profesional… todo puede ser su escudo protector.

Ejercicio:
Practique el decir «no» conscientemente. Y escriba una hoja de información personal con contactos que puedan ayudarle en diversas situaciones.


Orientación de futuro y humor negro: aprender de la crisis

Toda crisis alberga una oportunidad. Tal vez no sea inmediatamente visible, pero con un poco de distancia reconocerá lo que ha aprendido de ella. El humor ayuda a ganar distancia. Y saber que ya ha superado un momento difícil le dará fuerzas para el siguiente reto.

Ejercicio:
Escriba cómo ha superado crisis anteriores. Cuelgue esta «nota de éxitos» en un lugar visible, como recordatorio de su fortaleza.

Su resiliencia es un don y puede cultivarla cada día

La resiliencia es un valioso tesoro que tenemos en nuestras manos y que conviene proteger y cultivar a largo plazo. No significa ser invulnerable. Significa conocerse a uno mismo, confiar en uno mismo y reorientarse constantemente. No tiene que hacerlo todo a la perfección. Pero si echa un vistazo a los siete factores de protección, sentará las bases de una vida con más estabilidad interior, serenidad y alegría de vivir.

Y acabamos con algo contundente: todo lo que necesitamos para ello ya está ahí y yace oculto en nuestro interior como un tesoro: solo tenemos que desenterrarlo.

 


Imagen: AdobeStock_894552500_Von izzuan